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Cómo contratar a un buen diseñador sin tener que romper la hucha ni morir en el proceso

Lo sé, quieres tu web para ayer y piensas que tú mismo lo puedes hacer incluso más rápido que si se lo hacen por ti porque tienes que pedir presupuesto, hacer un sin fin de reuniones interminables, y andar detrás de alguien para que te la cambie o termine lo que empezó.

Tú mismo podrías ir casi a la par o tardar un poco más pero ahorrándote tu dinerito, y entiendo que pienses eso.

Pero, ¿de verdad estás seguro de que tienes razón? Te adelanto que los tiempos han cambiado y todo esto es parte ya del pasado.

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1. Deja atrás los grandes presupuestos sin renunciar a la profesionalidad.

# Proceso antiguo

Hasta hace poco el proceso para tener tu web creada por un profesional era éste:

1. Buscar a un diseñador y desarrollador web que te diera confianza.

Cosa que, de entrada, no era nada fácil.

Seguro que empiezas a buscar entre tus amigos y conocidos por si tienen alguna recomendación.

O puede que incluso te salga el típico amigo o familiar que ha trasteado un poco con esto de las webs y se ofrece voluntario para hacer la de tu negocio.

Mi consejo ante esto es que le des las gracias, le invites a una caña y le digas sutilmente que no.

No sabes la de quebraderos de cabeza que te vas a quitar de encima.

Al menos que tengas muy muy claro que esa persona se va a comprometer por completo con tu proyecto y que lo va a hacer como un profesional, yo huiría de esta solución.

Pero es mi opinión, el que decide eres tú, claro está.

2. Primera reunión

Tener la primera reunión con él, virtual o presencial, contarle las ideas de tu proyecto, contestar un montón de preguntas que ni te habías planteado.

Cruzar los dedos para que entienda lo que quieres.

3. Envío de toda la información

Empezar a enviarle la documentación que te había pedido, poco a poco, a medida que la vas teniendo preparada.

4. Entrar en el bucle inevitable

Pasar por el arduo proceso de reunión – pregunta – email – cambio – reunión – pregunta – email – cambio, etc.

5. Afrontar la realidad de los plazos

Estar dispuesto a que retrase el plazo de entrega y la responsabilidad caiga sobre ti por no haberle enviado todo lo que necesitaba, cuando tú ni siquiera sabías que todo eso le hacía falta hasta que te lo pidió en mitad del proceso.

#El proceso bajo lupa

Se trataba de un proceso en el que el tiempo de trabajo del diseñador era tal que tu presupuesto se disparaba por las nubes.

Pero ¿eran presupuestos elevados por la calidad del profesional o por la falta de optimización en la estructura del proceso?

Simplemente eran procesos artesanales, en los que el resultado final no tenía que ser bueno de por sí, pero los precios se justificaban por la cantidad de horas de trabajo y reuniones de chequeo.

Es decir, todo el proceso de creación de una web se adaptaba a cada caso, no se había optimizado la organización de las diferentes etapas para hacerlo más efectivo y, por tanto, barato.

El precio del trabajo realizado por un diseñador suele ir en función de las horas que éste estipula que va a dedicar al proyecto.

Por tanto, si el proceso no está organizado al detalle para reducir los tiempos en cada uno de los pasos, el presupuesto se acaba disparando.

Menos estructura de trabajo significa más horas empleadas y, por tanto, mayor presupuesto. Vamos, que te tenías que rascar el bolsillo de lo lindo.

# El gran cambio que te beneficia

Pero [email protected] mío, la era digital también ha llegado a los negocios digitales, parece una obviedad pero antes no lo era tanto.

Ahora existe la posibilidad de establecer patrones de trabajo optimizados al detalle, procesos perfectamente estructurados en los que vas a saber, antes de empezar, todo lo que le vas a tener que entregar al diseñador.

Y él, por su parte, va a saber exactamente qué pasos dar para reducir los tiempos al mínimo.

Y menos tiempo se traduce en menos presupuesto para ti.

Esas son las grandes ventajas de lo que ahora se llaman servicios productizados o servicios empaquetados.

Siguen siendo servicios y requieren del trabajo personalizado de los diseñadores, eso no ha cambiado.

Sin embargo, se ha optimizado el proceso al máximo para que no te tengas que rascar el bolsillo como tenías que hacer hace no demasiado y el resultado son presupuesto mucho más asequibles.

#Proceso actual…aunque no parar todos

Ahora, con este nuevo tipo de servicios, el proceso de diseño y desarrollo web es así:

1. Localizar a un diseñador y desarrollador web con servicios empaquetados.

2. Elegir el servicio que mejor se adapta a lo que necesitas.

3. Preparar y entregar toda la información previa que él te va a pedir.

4. Esperar el tiempo cerrado del servicio, por ejemplo, 1 semana.

5. Disfrutar de tu web.

Es cierto que no todos los diseñadores han implementado este tipo de servicios. Pero ya hay algunos que sí lo están haciendo y mi consejo es que te beneficies de ello.

2. Infinitas reuniones infinitas, una cuestión del pasado.

Además de una reducción considerable del presupuesto que vas a pagar, la estructuración de todo el proceso te va a ahorrar un montón de tiempo en reuniones largas y densas.

Vas a saber qué tener preparado incluso antes de empezar, de forma que te tomarás tu tiempo para recopilar toda la información que necesitas y, una vez que tengas todo, el grueso del trabajo estará hecho.

La línea estará marcada, todas las cartas estarán sobre la mesa y no serán necesarias todo ese tiempo de preguntas – respuestas y revisiones del trabajo realizado.

Todo fluye de una manera diferente, más rápida y práctica.

3. Plazos de entrega súper rápidos gracias a una novedad en el mundillo.

Hace años, cuando me dedicaba a otro negocio totalmente diferente, yo misma solicité presupuestos para que me hicieran mi primera página web.

Recuerdo aquellos momentos como bastante estresantes y caóticos y, la verdad, no me gustaría volver a pasar por aquellas infinitas reuniones e interminables emails que nos llevaban a pocos lugares y casi nunca a lo que yo quería plasmar en mi negocio online.

Primero no me dieron fechas porque había que reunirse y estudiar qué quería, después me dieron una fecha aproximada de bastantes semanas por no decirte meses, y finalmente se cumplió lo que preveía, que esto era el cuento de nunca acabar, vamos.

Ahora, circunstancias de la vida, me dedico al desarrollo y diseño web, y por suerte veo aquella experiencia como si fuera el pleistoceno.

La buena noticia es que, aunque es cierto que esto sigue pasando en muchos casos, hay profesionales que están adoptando estos nuevos métodos de trabajo para evitar que pases por todos estos quebraderos de cabeza.

La existencia de nuevos servicios empaquetados, es decir, servicios cerrados optimizados para ser más competitivos en todos los aspectos, te va a permitir tener tu web en un tiempo récord.

Antes resultaba impensable el hecho de poder tener tu web lista en el plazo de una semana, y ahora esto ya es una realidad. Sí, has leído bien, una semanita y ya puedes tener tu web profesional lista. Es increíble, ¿verdad?

4. La alternativa DIY

Bueno, ya te he dicho el método que me parece más adecuado, el de ir a por servicios empaquetados que optimicen tanto tu tiempo como el del diseñador, lo que se traduce en que te vas a tener que rascar menos el bolsillo y vas a saber cuándo vas a tener tu web y tu identidad corporativa lista.

Pero hay una alternativa a esto, claro está: aprende wordpress, compra una plantilla, define la paleta de colores y tipografías que mejor representan a tu negocio, crea toda tu identidad corporativa, logo incluido. En definitiva, que le dediques horas y horas.

Tal y como yo lo veo hay 2 opciones, o tienes tiempo o tienes dinero. Es decir, o inviertes cientos de horas de tu tiempo en aprender, hacer un montón de cosas nuevas y lidiar con los problemas técnicos. O inviertes tu dinero en tranquilidad y profesionalidad. Es una elección que cada uno verá en su caso.

Otro factor importante aquí es el tema de las expectativas.

Cuando empiezas a hacer algo DIY las expectativas están muy altas, te imaginas creando algo casi perfecto, pero la realidad suele ser bastante frustrante cuando no te mueves en tu campo.

Expectativas vs triste realidad.

Y aquí habría que comparar lo que tú puedes hacer frente a lo que un profesional te puede ofrecer.

Valóralo y adelante con tu decisión.

5. Conclusión

Desde mi experiencia como emprendedora te puedo contar algo de lo que me di cuenta tarde, tras un par de negocios fallidos, pero que hoy tengo muy en cuenta cada vez que pienso en sacar partido a mi tiempo.

Lo que de veras tienes que tener muy claro a la hora de comenzar un negocio y, por ende, también una web con la que quieras impulsarlo, es que si tú no apuestas todo al blanco, a tu objetivo, nadie lo hará por ti. Si tú no echas toda la leña al fuego, la llama no conseguirá calentar lo suficiente para que puedas conseguir tu propósito de calentar toda la casa.

Si quieres impulsar tu negocio y que éste sea de verdad rentable para ti, las cosas hay que hacerlas bien desde el principio. Porque sino luego perderás más tiempo que, a su vez, se traducirá en más dinero, en volver atrás y rehacer cosas que no están bien hechas y que no son del negocio en sí al que te gustaría estar ocupándote.

Tu tiempo es oro, así que dedícalo a lo que verdaderamente sabes hacer.

Aprovecha la aparición de la nueva clase de servicios y construye unos pilares fuertes desde el inicio, ¡a por ello!

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